Como el día se vuelve noche no puedo evitar lo que siente mi alma, no es un lugar, no es un estado, es una flor que se abre por la calidez del sol, soy un escombro que se hace obra de arte, las ruinas del pasado me reconstruyen, puedo vivir en solitario pero elijo compartir la vida, el respirar, la presencia, iré a donde quieras mientras que no olvides que el cielo es azul y la libertad depende del conocimiento de nuestra existencia, no hay que temer los apegos son ilusiones, la soledad no existe siempre están nuestros pensamientos flotando como zepelines en el cielo, las nubes cruzan por nuestras cabezas de hielo, una construcción se alza entre nosotros y el mundo que imaginamos, puedo derrumbar mi mente, no temo el cambio, intente ser más que la visión de mi misma, galopa como ideas los latidos de mi corazón pongo mi mano sobre mi pecho desnudo, el frió no es más que en la superficie, puedo nombrar las flores de una matera vacía, quién puede detener la imaginación, quién puede detener lo absurdo, algunas veces sueño con desmantelar las nubes y sus diversos colores, cuando estoy al lado de ella el tiempo parece acortarse y alargarse, ¿falta mucho para un beso?, cuánto dura su sueño.
Una idea pasa por nuestras mentes mientras el mundo tiende a dormir bocabajo, las pieles no son más que la extensión de un alma poderosa, no juego a las muñecas, no tengo más que un yo – yo, un sube y baja y un culombio en donde me siento y balanceo mientras el día se termina y las palabras brotan, soy escritora de palabras perdidas, un soliloquio en mitad del encuentro, observando el rostro y diciendo por dentro “Eres real” “Déjame extender mi alma sobre la tuya” “Puedo perderme en tu cuerpo sólo porque las palabras no pueden expresar lo que una caricia y un beso en los ojos cerrados dicen” no hay poesía en la noche donde entra la luna a la habitación de dos almas, no hay más que un silencio que no volverá a ser incomodo, donde la palabra se pierde entre susurros y gemidos, donde se extraña más la caricia de una piel eterna que el coito, el placer de deslizar la yema de los dedos milimétricamente por un rostro que observa como un ser ama, ¿alguien puede negar lo que se expresa en la oscuridad de la madrugada?, cuando se aprende lentamente que el sexo deja de ser pasional y perdido porque hay tiempo de sobra para palpar la sinfonía mística, acordes, notas, sentimientos, palabras dictaminadas por la mente, la razón entre el amor y lo sensible, en ocasiones también hay miedo la plenitud versus el alejarme en la mañana con el frió de una ciudad que despierta mientras su piel se siente aún cuando cierro los ojos, las calles se transitan con unos pies que van contra los deseos internos de un alma que no quiere que el cuerpo se vista y se bañe la cara, que no quiere dar ese último beso no porque no lo desee sino porque quiere extender el tiempo, los zapatos se calzan y se camina hasta la puerta que chirrea, la puerta se cierra frente a sus ojos y puede aprender de memoria el color café de ella extrañando la ocasión cuando ella se abre y saluda esa sonrisa que me devora, ahora la sonrisa no está sino un rostro serio que se preocupa por no hacer ruido, un leve vacio queda expuesto como un espejo en un ascensor que se abre frente a los ojos, se camina adentro de la pequeña habitación móvil, la puerta se cierra de nuevo a la espalda y se puede ver el cuerpo entero reflejado en el espejo gigante, el que dice debes despertarte, te alejas de quien no quieres dejar, el ascensor se abre de nuevo y ahora la calle se observa blanca, el saludo de nuevos días y el primer viento helado en el rostro que se debe habituar al cambio de temperatura, se camina por calles vacías, una calle tras otra, luego otra y finalmente la estación donde buses rojos finalmente nos separan, me devuelvo por el lugar donde el día anterior me observo con un nerviosismo que no desaparece a pesar del tiempo, donde subo corriendo las calles y ella abre la puerta café con una sonrisa que puede ser recordada con los ojos cerrados como cuando se bebe un buen café y los parpados caen como si la evitación de luz hiciera que su sabor se intensificara por las glándulas gustativas, no puedo beber la sonrisa tan sólo puedo ampliar su magnitud en la oscuridad del recuerdo, donde abres la puerta enérgicamente y la oscuridad del corredor es iluminada de repente por la luz del apartamento, donde tu perfume y tu magia me saludan, me llevas a la habitación y sólo deseo arroparme bajo tu cuerpo, no por un deseo de piel sino para hacer presente esa realidad que extraño en mi habitación cuando te escribo sin que me leas, donde te amo sin que lo sientas, donde espero tocarte con mis palabras que viajan y son eternas, para que entiendas que no soy más que una poetiza sin rima que escribe para saber que es real y que no lo es y que no necesita la presencia para saber lo que se aloja en el alma.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
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