Una llamada que me sorprendió Necesito verte decía la voz, fui a verla atreviese media ciudad y llegue a un apartamento viejo de la ciudad subí algunos pisos no podría calcularlos, al abrir la puerta estaba ella como la recordaba su habitación pequeña ahora era un apartamento amoblado, hace más de un año no la veía a los ojos estos por fortuna no habían cambiado, seguían pegados a ella a sus sentimientos y pesares, Me voy a casar la otra semana repuso, yo la abrace y la felicite besando su pómulo, ella me dejo oler su perfume y apretó mi cuerpo al suyo sin soltarlo, Tu sabes lo que quiero, lo que hemos esperado. Aún ella esta ceñida a mí con sus manos en mi glúteos acercando sus labios gruesos y rojos a mi boca sellada, No puedo digo finalmente sin poder zafarme de la presión que ejercía en mi cuerpo. Amo a alguien, le decía a ella intentando ordenar mis pensamientos ¿esta era una promesa recuerdas? Claro que lo recuerdo, pero el tiempo ha cambiado, ella me lleva a la habitación y se desnuda posándome en la cama, se sube sobre mi cuerpo húmeda y excitante, yo la detengo y le digo Ella vendrá, le dije que me acompañara, La mujer se baja de mi cuerpo, Déjame bañarme le digo, su olor esta en todo mi cuerpo.
Ya sola en el baño me desnude y metí en la ducha, no recuerdo la sensación del agua sólo recuerdo de nuevo el cuerpo desnudo de ella, salí de la ducha mientras el timbre sonó, Es ella pensé y me empecé a vestir rápidamente pidiéndole a la mujer que se vistiera, al entrar ella ya estábamos vestidas pero alguna prenda quedo al descubierto y ella salió enfurecida mientras yo salía tras de ella, sin saber que decir ni cómo actuar, nada pasaba pero sentí tanta culpa que de un hecho no realizado que mis palabras se tornaron confusa y el fin de un amor llego estrepitosamente. Sentí una aprensión en mi pecho mi amor se alejaba por las calles y yo impávida no podía seguirla ni devolverme, la ciudad estaba en tinieblas y parecía una ciudad de hierro, edificios de hierro oxidado, de calles de asfaltos de hierro viejo, recordé una casa lejana en mi recuerdo, la casa de mi infancia totalmente envejecida, por instinto llegue a ella pero todo era diferente, un portón alto de hierro dibujado con colores tierra, entro a la casa con dificultad, la oscuridad me hace temer, las personas que están allí no las reconozco, se que esta es la casa, huele a ese hogar lejano y sin afecto. Entro a ella, las habitaciones precarias me asustan pero tuve un lugar para descansar y pasar la noche, cerré y abrí los ojos, un día llegaba sin darme cuenta, estaba ahora en esa misma casa pero transformada, más iluminada, paredes blancas y limpias, muebles en perfecto estado, mi padre diciéndome que es hora de irme, no sé cuando llego, yo simplemente lo persigo por un corredor blanco de pisos en baldosa negro sin ningún cuadro o retrato en la pared, la intento llamar y algo me dice que la he perdido, la llamada entra a correo de voz y desisto, deseo llorar pero hay mucha gente aunque no logro ver a nadie, no logro ver a mi padre, creo que se ha ido, veo de nuevo a la mujer está más hermosa que en mi recuerdo, no quiero estar junto a ella, quiero a quien amo y no esta, me ha abandonado para siempre. La mujer desea escapar unos hombres quieren asesinarlas, están vestidos de negro y blanco, sus caras causan temor y terror, ella tiene un bebe en sus brazos yo lo cargo como si fuera mío, oculto a la mujer en un armario y mientras los hombres interrogan y asesinan varias perronas yo huyo con ella sin entender el miedo alojado en mi pecho, corremos hasta un lugar abandonado un prado gigante que se posa al lado de un rio de la ciudad, yo tengo al niño pequeño es hermoso siento gran paz al cargarlo, ella sujeta mi mano aterrada yo intento calmarla huir de allí no se ha donde, cruzamos el rio por un puente que no sé de donde salió .
Atravesamos el puente y entramos a unas cloacas gigantes que quedan debajo de nosotros a varios metros como si fueran dos pisos o tal vez tres, allí se encontraba un hombre mayor pero físicamente atractivo vestido de traje y gabán gris hasta los tobillos, el hombre esta meditabundo inmerso en sus pensamientos no se fija en nuestra presencia y se lanza de cabeza a la cloaca y observo cómo se rompe cada uno de sus huesos y el agua se oscurece con el agua. Mi gata esta allí y no sé porque me persigue, yo sigo con la mujer y el bebe en mis brazos, intentamos bajar por una soga que se encontraba allí pero una gran corriente de agua me arrojo al agua, el bebe que estaba en mis brazos lo solté y mi desesperación me hizo sentir aterrada nade con los ojos abiertos, el agua era amarilla infestada de juguetes de bebes descuartizados, intentaba buscar en ellos al bebe perdido y cuando lo encontré estaba muy frio, con vida, dormido y helado.
viernes, 5 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada