miércoles, 24 de agosto de 2011

Entre el sueño y el cielo

Pude descansar en una silla, pude posar mi cuerpo cómodamente, si el cielo es lo que se pone sobre mi cabeza no lo puedo alcanzar a menos que cierre los ojos y estire los brazos, no quiero sentarme tras un escritorio donde me deshumanice, no lo entenderían, puedo abrir mis manos en la lluvia sentir cada pequeña gota, ¿se estrella o simplemente se posa y me lava?, no sé que es ganancia tengo mis bolcillos vacios, una escena donde pasamos de largo, te alejas y te acercas, un deseo fuerte y sincero.
El sonido de la histeria, las palabras omitidas en un pasado que no logro visualizar debo partir, toma mi mano podremos enfrentar la triste humanidad si nuestro interior está sano, puedo vivir tras los silencios, puedo oír tu suspirar bajo mi cuerpo, mis manos que buscan tu piel, la sensación mística de pertenecer a otro tangible y misterioso, puedes quedarte aquí, estrellare mi aliento en tu cabello cerca a tu oído, danzaremos en un compas enérgico y tibio, leeré expresiones en tu rostro, realmente podemos huir del mundo de los miedos, escapemos pronto mientras los desechos duermen y somos conscientes de la fuerza de nuestro espíritu, escucha como el tiempo cambia, la soledad no es un destino, es una constante tranquila donde podemos leer y razonar, volveremos cuando la noche nos abrigue, un ser, dos seres, las soledades que se vuelven un respirar tranquilo, cada una, cada sensación, un escenario desnudo donde las pieles jueguen a amarse.
Las flores del cerezo nos esperan radiantes por un leve sol que ansia tocar nuestras mejillas o tal vez sea la lluvia de mil luces nos reciban, puedo tener todos los sueños que desee por más absurdos que parezcan no me importa si se cumplen si nadaré en Grecia en un mar de mil azules, no importa, sólo deseo sentir este sentimiento un poco más y soñar, no pueden robar lo que no soltamos de la mente absorta en pasión, somos alma libres en la medida que el viento vuele de un lado a otro, danzando libremente, puedo tomar tu mano o esconderme en tu cintura ambas son símbolos de amor. El tiempo pasa delante de mis ojos, delante de nuestros pensamientos, de los más razonados de los más ilusos, sólo escucho un compas que dice “y el día que el mundo explote justo como Nostradamus predijo quiero convertirme uno contigo, con un cálido ritmo dos corazones latiendo juntos” ¿Soy una romanticona? Escucho lo que quiero escuchar, vivo lo que quiero vivir en el momento que no es más que el ahora. Una grieta se abre en el cielo son los deseos que salen de mi pecho aquellos que arrasan las formas racionales de ver el mundo, puedo quebrar mi razón pero dime ¿cómo se destruye lo puro? El mundo me ha enseñado a ver lo malo de todo, ¿debo enceguecer mi mente? Y si en la oscuridad se descubren los amantes y si eres cómplice de mil secretas intenciones podemos decir el mundo es de los locos, podemos reír sin mirar a nuestra espalda, porque el mundo no lo hacen los otros lo construye cada cual, una sociedad de sombras, de sombras agotadas de vivir en sueños compartidos, no dejes que me convierta en eso que huyo, la lluvia puede formar surcos en la tierra negra, puedes observar lo que deja puedes sentir mi latido, mi latido, puedes dormir en mi pecho y dejar de entender porque necesito acariciar tu piel, porque las yemas de mis dedos abrazan la caricia del delicado ser.