Un mundo sin pinturas, sin libros, sin filmes independientes, sin razón, sin sentido artístico, un mundo sin Saramago, sin Borges, sin Baudelaire, sin Shakespeare, sin miró, Dalí, sin Kubrick, sin Rogers, sin Frank, sin Yorke, sin movimientos sin sentido, sin las voces, lo sicodélico, las luces, los sonidos, sin la sinfónica de fondo, sin la fotografía, sin la literatura, sin el arte, sin los pinceles buscando formas, sin la pluma en la hoja inmaculada, sin Simone, sin Franklin, sin The Beatles, sin The Who, sin Zepelling, sin Velvet Underground, sin mi mundo de voces y dibujos, de escrituras gastadas, sin la palabra y las conversaciones absurdas, sin el mundo de las palabras revoloteando, alzándose como el vapor del café y su aroma sobre tu piel cuando te beso.
Sin Cash, sin Tarantino, sin Almodóvar, sin el color rojo, blanco, azul, sin vampiros, sin zombies, sin fantasmas, sin el gore, sin el hardcore… sin Exploited, sin pensamientos concretos y delirantes, sin la cópula de ideas y actos, sin Janis Joplin, sin ese sonido que hace pensar y sentir al mismo tiempo… sin una frase que explique lo desafortunado del vivir por vivir, sin aquello que empuje desde adentro, no somos seres autómatas, no lo soy, yo no lo soy, el desligarse de aquello que suele verse confuso, nadamos entre gelatinas oscuras y sin sabor.
Es el mundo o ¿es tan sólo el escenario? no bueno, no malo, no mejor, no peor, no calificativos ridículos, no la medición subjetiva de otro, no creencias, sólo yo, sólo mis manos dibujando, mis dedos tomando el pincel, mis dedos tomando el lápiz, mis dedos deslizándose por tu piel suave, sin pretensiones, sin miedos, sin demonios saltarines como simios, sin el mundo y sus prisiones, el abrir la verja, botarla al sueño con tanta fuerza pero sin alterar el espíritu ¿cómo podemos ser de hierro cuando el interior es suave y tibio? Hemos creado la mezcla, lo delicado, lo sublime, el contacto del mundo con la perdición de lo externo.
Llego de nuevo a mi mundo de autores y obras, sentires y percepciones que nadan en mi mundo que viven en él y sólo yo les doy un significado, no puedo delimitar mi mente sólo por el agotamiento de mi espíritu, el amor no es un fin, el amor es la vivencia continua, el seguir es sólo empujar las cobijas al suelo, posar los pies en las baldosas frías, calzarse, levantar el cuerpo y caminar.
No quiero vivir en una sociedad sólo por no tener que luchar, la tierra de los cavernícolas fueron días con sus noches, la facilidad de venderse por un bienestar que no es más que creencias colectivas en un mundo sin pensamiento individual, donde todos ven por un mismo lente, me he quedado por fuera de él, no hago fila sólo me siento al lado de la gente mirando el cielo con sus luces brillantes, con un libro en la mano y con un soundtrack de fondo, con la sensación de que hay más cosas que un puñado de ideas machistas y superficiales, se debe vivir sin ese “deber”, se suele vivir con pensamientos de extraños, podemos ser familiar de peregrinos sin razón ni criterio, violentos, exacerbados… dejarme guiar por lo externo es lo que me ha agotado en una vida que sólo quiere descansar y crear, entiende y me hablo a mi misma no hay perdida tan grande como el perderse así mismo, en un tiempo como el presente el pasado son simios con pocho y sombrero, el futuro la muestra de un trabajo actual, percepciones y escenarios me alejo entre mis representaciones y mis elegidos autores, un día será un día pero hoy es simplemente hoy.
lunes, 11 de julio de 2011
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