viernes, 8 de julio de 2011

De la vigilia al sueño sólo queda la razón

¿Las pesadillas son confrontaciones no conscientes de nuestro pensamiento? Si es así puedo suponer que todo esto es más claro, es decir mis pesadillas son constantes y aunque no repetitivas en escenarios, gentes, colores y percepciones siento con temor que me invalidan frente a mis necesidades más elaboradas.
Me levanto muy de mañana, duermo poco y escribo más de lo normal, este día por ejemplo sin ir más allá de un tiempo lejano e inexistente, me desperté en medio de sudoraciones y temores incomprensibles, tratando de recordar un sueño totalmente absurdo donde dos mujeres estaban desnudas haciendo el amor en una escena que no me despertaba interés, me impacte sólo en el momento donde un hombre cómplice de una de ellas estaba tras un cuadro y sus ojos azules podían traspasar hasta la habitación donde ellas se encontraban, una de ellas sintió una presencia extraña y decidió alejarse mientras el hombre que estaba desnudo salía de la pared como si esta fuera sólo un velo delgado de colores y formas oscuras, la mujer cómplice de el hombre agarro de la espalda a la mujer confundida y el hombre la golpeo en la cara y de pie empezó a penetrarla dolorosamente, la mujer gritaba de dolor sin entender el cambio abrupto de una situación a otra.
Pronto las paredes del lugar se empezaron a deshacer sin sentido empezaron a caer como si fuera por un terremoto profundo pero al mismo tiempo en cámara lenta, el hombre no se detenía y todo parecía un circo enfermizo, risas y gritos de dolor y luego una habitación que nadaba en el espacio exterior, las estrellas se veían muy cerca su brillo se traslucían en la escena violenta de la habitación sin paredes, pronto de cada estrella aparecieron demonios de no más de un metro de altura de colores brillantes y con unos cachos en la frente su dientes puntiagudos sobresalían de sus bocas oscuras mientras sus risas empezaban aparecer con una insistencia demente.
Un escenario de muerte en una irrealidad inexistente, un misterioso fin que no logro recordar, despertarme en medio de cavilaciones y sensaciones indescriptibles, un tinto en mi mano y el caminar descalza por la habitación real de un mundo medianamente normal, un mundo de agresiones dispersas de sonidos en el techo de olores naturales, de una cama que lastima y la sensación constante de vivir una vida inventada, un éxtasis de muerte, sueños sexuales que se convierten en pesadillas dementes.
Al caer la noche el sueño viene se estrella estrepitosamente por las paredes de un encierro autoimpuesto, el sentir y el respirar se delimita por el despertar, a veces parece que el despertar es otro soñar continuo pero más doloroso y agotador, el descanso en ambas realidades se clarifica cuando los pensamientos y las sensaciones se vuelven más sensatos y el silencio es sólo para acompañar un teclear insistente, una necesidad ambigua de escribir lo absurdo para que nadie ni siquiera yo misma pueda entenderlo, respiro profundo sabiendo que este escrito llega a su final sin tener ningún significado coherente, así suelo ser, vivir e intentar vivir con la mente racional y con la inconsciencia de los sueños lejanos.