Nunca volveré a vivir el dolor de la perdida ilusa, la realidad se muestra en supuestos y golpes, los tuyos son como el viento... como hierro, bajo las manos sólo suspiros, debo acallar las voces pueden ser reales y dolorosas, perder frente al vacío, los pies volando divagando entre otras posibilidades, caminando recorriendo la duda, sin oportunidad, las palabras que se aglutinan no son de hielo pero enfrían hasta la muerte ¿En vida? ¿Cuál es la diferencia? Me consumo desde adentro viendo como otros destruyen sus cuerpos sintiendo la saciedad de los cascarones pintados de colores vivos, naranja, rojo y lila, sin sonido pese al bullicio de las voces, de las gentes, no pude haber sido de esa forma no me visto más que de rosas y viento, pude superar, he superado, no hay pasado que duela, no hay presente más agobiante, esta no es la sensación más agotadora del día, me sensibilizas, no lo entiendo, tu presencia, cruje el cuerpo inerte ¿puedo llorar? ¿Acaso puedo abrazarte este día? ¿Lo deseas? No es necesario contestar ¿Qué diferencia tiene la respuesta? Podría asumir lo que no soy, un instante de saciedad, un sueño insatisfecho, te siento y sangro, acercarme sería suicidio.
Temo controlar aquello que parece pre escrito, si tan sólo la magia no fuera delimitada por la maga, que ideal lo que se crea en sueños.
Comprende no hay necesidad de musitar sentimientos ¿me capturas? No, tan sólo huyo, no podrías distinguir el azul y el lila, no podrías distinguir la huida y el sentimiento, no me acerco tan sólo me alejo, tan sólo me acostumbro a desaparecer en ojos ciegos, no fluye como debería fluir, lentamente con el dolor de mi vientre, déjame sin acercarme. Creación, sombras e impresiones, nuevas figuras antiguos sentimientos, solía ser más fácil respirar, solía ser más fácil leerte, todo crece sin sabor, como. No creo en fantasmas o eso pienso, la necesidad y la exposición, no tengo con que pagar, observa mis bolsillos, si sintieras lo que siento comprenderías las diferencias, compartimos soledades y las filas, construcción de escenarios, con olores y visiones sin tacto, sin requiebro, deseo y frustración personas con cabezas negras, algunas rojas “rubia”.
Un espectador en una sala vacía, en esta situación tan poco perdida, un arroyo tibio.
viernes, 6 de mayo de 2011
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